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Alejandra Rodríguez: "Nos han timado diciéndonos que la clase sexual no importa."

  • 27 jun
  • 8 min de lectura

Actualizado: 19 jul


Conocí a Alejandra Rodríguez Peña en esta segunda etapa haciendo activismo a través de disi_dencias. Primero llegué al perfil hembra_humana_cuestiona, que me pareció sumamente interesante —no por nada tiene más de cuarenta y cinco mil seguidoras—. Después descubrí su blog, La brújula de Eleuteria, y luego, como consecuencia natural, empecé a leerla a ella, como persona y como autora, más allá de lo ideológico.


Lo que encuentro es una mujer muy cosnciente de lo que significa nacer con nuestro sexo, que entiende la sororidad desde lo más profundo y coherente del término. Encuentro en ella filosofía, literatura y reivindicación, que se multiplica a través de todas las mujeres a las que nombra con palpable respeto.


Hablamos de conciencia de clase sexual en toda su amplitud. Quédate.




El manifiesto que hay en tu blog, La brújula de Eleuteria, emociona y, al mismo tiempo, conecta con la rabia de pensar en las miles de poetas, escritoras y filósofas que han sido borradas de la historia. Hoy sabemos que Sócrates y Platón tuvieron maestras filósofas. ¿Crees que este borrado empezó con el cristianismo o mucho antes? ¿Cuánto nos falta todavía por saber?


Para estudiar el borrado de las mujeres me parece importante retomar esa parte de la historia que puede contarse desde nosotras. El problema de la crítica a la historia de los vencidos es que olvida devolverse a narrar desde la mujer. ¿Cómo luce la existencia contada desde el cuerpo sexuado femenino? La mujer en el mundo obedece al rostro del avance y la subsistencia de la colectividad. Aunque al devolvernos en la historia encontramos a mujeres cazadoras, el trabajo de la agricultura liderado por las mujeres en el paleolítico medio fue lo que realmente nos hizo salir de la prehistoria.


Escribes que "la salvación está en las manos de las filósofas y las poetas". En una época que parece valorar más la inmediatez que el pensamiento, en la que todo es superficial y todo se monetiza, ¿dónde quedan las poetas y las filósofas? ¿Cómo se las hacemos llegar a las más jóvenes?


Justamente la poesía y el pensamiento son dos formas de detenimiento y contemplación. Dos formas de transitar lo bello e incómodo. Hace unos días quedé seleccionada en la primera antología poética de mujeres de la Casa de Poesía y noté un patrón, la mayoría de las poetas que quedamos seleccionadas hablamos desde nuestro cuerpo sexuado femenino. En mi caso, con mi poema Joven Prometea, quise resaltar que la salvación de nosotras puede estar en nosotras mismas en un momento de madurez de nuestra vida. Llegar a la menopausia cuando tienes endometriosis no es otra cosa que llegar a la edad del calor salvador de la madurez. Es una suerte de victoria.


La mujer en el mundo obedece al rostro del avance y la subsistencia de la colectividad.

Muchas escritoras pasamos por el momento de descubrir el calado del sistema machista que nos enseñó desde pequeñas a ver a los hombres como el "neutro" de la literatura y a las mujeres como "lo otro", especialmente a través del sistema educativo. Me incluyo en ese grupo, y eso que en casa se me estimuló el pensamiento crítico. ¿Te ocurrió a ti también? ¿Cómo fue ese despertar? ¿Cómo de importante crees que es leer a mujeres para tomar conciencia de clase sexual y revertir ese androcentrismo?


Creo que en todas los momentos de la vida y en cualquier disciplina, ciencia o arte. Incluso en lo que hemos sido relegadas. Se nos ha dicho que un hombre lo hace mejor. Por eso se le da estatus al chef y no a la cocinera que lo instruye. Pero, volviendo al ámbito literario, recuerdo cuando Rosa Montero decía que cuando las mujeres hablábamos de la condición humana seguíamos hablando de nosotras y no de la condición humana en sí como cuando hablaban de ello los hombres por ser hombres.


En mi caso y creo que se trata de una generalidad, fueron muy pocas las mujeres creadoras, científicas o deportistas de las que nos hablaban en el colegio o incluso ya cuando estudié el pregrado o la maestría en Creación Literaria. Entre los cientos de hombres que leí en las clases la gran mayoría eran hombres, pero al leer a las mujeres no solo caí en cuenta de que hablaban de los mismos temas sino que los abordaban incluso con más dedicación o profundidad.


Todo el mundo habla de Gabriel García Márquez, a quien cuestiono muchas cosas, entre ellas su orgullo putero y pedófilo, pero nadie habla de María Luisa Bombal, cuya lucidez le permitía narrar desde la música o de la influencia que los cuentos de Virginia Woolf tuvieron en él. Lo cual es evidente para cualquiera que haya conocido la obra literaria de Virginia Woolf.


¿Cuáles son tus escritoras de cabecera? ¿Cuál es la última escritora que has descubierto?


María Zambrano me ha gustado mucho. Aunque no es un descubrimiento actual. Su apuesta por la razón poética o una filosofía que se nutra de la creación poética llena todos los días de sustancia. Me parece fantástica la idea de volver a escribir los mitos y reivindicar a la mujer. Ella lo hace maravillosamente en La tumba de Antígona.


Me gusta leer autoras críticas de la posmodernidad. Donatella Di Cesare, Nancy Fraser y Susan Neiman son tres de ellas, la primera diría yo que ha sido un descubrimiento más reciente. Todas ellas siento que están muy en línea con Hannah Arendt. Sin duda buscan formas de entender cómo opera el totalitarismo en la actualidad. Advierten sobre formas de totalitarismo que migran y se camuflan en los lugares que muchos dirían que es impensable encontrarlos. Muchas personas no se atreven a dudar la transformación entre las vindicaciones originales de las luchas históricas y lo que son en la posmodernidad. O piensan que solo un bando político domina los medios y que el capitalismo no infiere en lo institucional, como si no fuera el parásito indomable que tiene que ganar incluso si pareciera perder.


La raíz del poder de Ana Bernal me ha gustado mucho, a veces no todas hemos caído en la cuenta de los más de 6,000 años del patriarcado y los apenas 500 del capitalismo. Muchos varones nos han timado diciéndonos que la clase sexual no importa cuando es la raíz de la desigualdad entre hombres y mujeres en cualquier parte del mundo.


Muchas personas no se atreven a dudar la transformación entre las vindicaciones originales de las luchas históricas y lo que son en la posmodernidad.

¿Qué llegó antes para ti, el activismo feminista o la escritura? ¿Crees que podrían caminar por separado? ¿Se puede ser activista sin que ese activismo trascienda a lo que una escribe?


Siento que toda forma de escritura de las mujeres reflexiona en distintas problemáticas que nuestras teóricas han estudiado. Pienso que la obra de las mujeres da para un análisis fenomenológico de nuestra historia. Una escritura es el recurso de observación y su continuidad una reflexión necesaria.


A muchas nos ha pasado eso de releer nuestros propios textos y

reescribir párrafos enteros al descubrir hasta qué punto el lenguaje androcéntrico nos atraviesa. Al final nos lo inoculan desde pequeñas, como tantas otras cosas. ¿Te ha pasado? ¿Qué importancia le das hoy a hacer activismo también a través del lenguaje?


Lo pienso mucho, incluso llego a concebir la vida como un libro en constante edición y es algo muy sanador y a la vez frustrante. Frustrante porque no es tarea fácil y por más edad y años de trabajo te seguirá confrontando. Considero que leer ficción hecha por nosotras es una forma de observar y reflexionar sobre la existencia de un inconsciente histórico forzado por el patriarcado y recalcado por el sistema que supedita nuestro ser en el mundo. No importa cuántos trastornos quieran usar para culpar a las mujeres, hay que entender desde dónde opera el patriarcado. Los siglos de intrusión del mismo en nuestra vida para que nos comportemos de tal o cual modo en piloto automático.


Leer ficción hecha por nosotras es una forma de observar y reflexionar sobre la existencia de un inconsciente histórico forzado por el patriarcado y recalcado por el sistema que supedita nuestro ser en el mundo.

Hablando de lenguaje, te manejas perfectamente en tres idiomas. ¿Qué te aporta cada uno de ellos en el proceso de escritura? Sobre el androcentrismo del que hablábamos, ¿qué idioma de los tres sientes más androcéntrico? ¿Y qué cultura de las que conoces bien te resulta más limitante para las mujeres?


Honestamente entre el inglés, el francés, el italiano, el portugués o el español, siento que todas estas lenguas son bastante androcéntricas. Todas ellas nombran lo femenino como lo otro y lo masculino como la norma. Siempre tendremos asimetrías entre lo masculino y femenino que le dan licencias al sexo de los hombres y demonizan a la mujer. No es lo mismo hablar de “L’homme publique” que de “la femme publique”, las reglas de la mayoría también invisibilizan a las mujeres en todas estas lenguas.


Practicas pole dance, un deporte que personalmente me encanta.

Aunque se explique continuamente que es imposible practicar pole con ropa porque la barra resbala, el mantra de que "el pole dance es sexualización" no desaparece. ¿Cómo has logrado explicarlo tú para que se entienda? Y no, obviamente el pole no nació en los burdeles ni de la apetencia masculina. ¿Cómo explicas tú su historia?


La sexualización de todo lo que hagamos las mujeres es sin duda una tara patriarcal. El origen de la danza de las mujeres siempre estuvo ligada a la seducción de los varones y la prostitución. Sin embargo, para mí es molesto que no se reflexione en las implicaciones de narrar una danza que tiene muchos otros referentes que no tienen que ver con el burdel. La primera referencia histórica es el mallakhamb, deporte en el que varones ejecutaban asanas de yoga en un madero, los marinos que izaban velas, personas que subían a los árboles para cosechar frutos en la agricultura asiática. Tenemos referentes en las artes marciales, el palo chino, la gimnasia y el Circo del Sol.


Evidentemente la narrativa más rentable es la que sexualiza y vende como empoderamiento esa misma sexualización, por eso desde mi hacer siempre he tratado de performar críticas a la superficialidad de lo que se pueda presentar en escena. Con mi mejor amiga llegamos a ser campeonas en categoría teatral reescribiendo la historia de las valquirias del Cantar de los Nibelungos. He criticado la idea del amor romántico con la liberación que es para las mujeres y las niñas aprender a leer y a escribir. También la falsedad de la asociación del éxito con nuestra explotación.


Todo se confunde en la actualidad. La sexualización es capaz de disfrazarse de feminismo, al mismo tiempo que emergen críticas sin mucho sentido a deportes como el pole. El progresismo ha logrado colarnos la prostitución como autonomía financiera. ¿Crees que vamos a seguir bebiendo surrealismo en los próximos años o ves motivos para el optimismo? ¿Cuáles crees que son los mayores retos a los que se enfrenta el activismo feminista actualmente?


La verdad no me considero una mujer optimista. El patriarcado y el capitalismo son dos sistemas que no cesan de mutar. Lo mejor que podemos hacer en este momento es seguir haciendo pedagogía y difundir herramientas para que no nos sigan engañando. Saber cuándo respondemos con disonancias cognitivas, quizás entender que argumentar no se trata de ataques personales me parece un acto necesario de madurez y de conciencia colectiva mínima.


Lamentablemente la sociedad es bastante narcisista e individualista y nuestra comodidad en los sistemas que nos oprimen lo prueba. Lo que nos oprime no empodera a nadie más que a los sistemas que nos oprimen. Parece una obviedad, pero a muchas mujeres les han hecho creer que el sistema prostituyente puede empoderarnos


El patriarcado y el capitalismo son dos sistemas que no cesan de mutar. Lo mejor que podemos hacer en este momento es seguir haciendo pedagogía y difundir herramientas para que no nos sigan engañando.

¿Por qué libro tuyo me recomendarías empezar a leerte? ¿Qué libro estás escribiendo o tienes en mente escribir?


La escritura de Profanaciones la he disfrutado mucho. Y tiene mucho de lo que nos atraviesa como mujeres que cuestionan el mundo. Si lo sacro para el mundo pareciera la manera en la que el sistema y el patriarcado lo configuran, en Profanaciones quizás muchas de nosotras encuentren casa y a la vez un respiro necesario.


Alejandra Rodríguez Peña - Conciencia de clase sexual

"Margarita Pisano decía que la rebeldía era el comienzo de la libertad porque tenía que ver con la potencialidad de crear, de imaginar, de proyectar, porque la rebeldía era ante todo una energía infinita y transformadora que pensaba antes que en un cuarto propio en un cuerpo propio. Mi cuerpo siente que pisa largo y gigante al andar con otras mujeres sin miedo a la libertad. Mi corazón palpita al compás de los tambores de las amazonas cuando nos organizamos para buscarnos derechos." Profanaciones, Alejandra Rodríguez Peña.


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