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Rompiendo el canon de la maternidad: fotografía, memoria y resistencia feminista

  • hace 6 días
  • 12 min de lectura

Actualizado: hace 5 días

La maternidad es una experiencia compleja, contradictoria y transformadora que necesita ser controlada, encorsetada y silenciada para que la estructura social machista se perpetúe.


Controla a las madres y controlarás el mundo.


Frente a ese imaginario hegemónico, pilar de control social, que reduce a las madres a sacrificio silencioso, perfección estética o destino biológico, hay artistas valientes que usan la imagen como herramienta de resistencia, memoria y reparación simbólica.


Es el caso de Marta González Marte y Anne Laure Kesteman, artistas y madres del colectivo con (f) de fotógrafas, que expandieron su activismo sujetando una cámara con un brazo y a una criatura recién nacida con el otro.


Marta y Anne rompen la imposición patriarcal y construyen narrativas visuales donde la ternura convive con la herida, la belleza deja de obedecer al canon y la experiencia materna se convierte en desobediencia social.


En esta entrevista se sientan a dialogar arte, imagen, maternidad y feminismo. ¿Te quedas?


¿Vuestra trayectoria hacia el feminismo nace desde la experiencia materna o ya teníais conciencia feminista y la maternidad fue un paso más en cuanto a comprensión social y conceptualización?


Marta González

Desde muy joven sentí la injusticia de la opresión de los roles de género, pero no era consciente de que eso era feminismo. Cuando empecé a convivir con mi pareja sentí una opresión brutal y no lo llevaba nada bien; discutíamos muy a menudo por las tareas domésticas. Yo sentía un fuego fiero dentro de mí por esa sensación de desigualdad. Sin embargo, no fue hasta que me convertí en madre que empecé a ser más consciente de la enorme opresión que se ejerce sobre las mujeres en la sociedad. La maternidad me abrió los ojos al feminismo porque me hizo sufrir muchísimo; me sentí profundamente sola y absolutamente sobrepasada cuando nació mi primera hija, y eso me condujo a la fotografía.

Mi primer proyecto artístico está basado en ello. Fue entonces cuando empecé a empaparme de teoría feminista para investigar y desarrollarlo. Ese proyecto ha cambiado por completo mi forma de estar en el mundo.


Anne-Laure Kesteman

Mi trayectoria hacia el feminismo sí nace de la experiencia materna. De hecho, he sufrido maltratos psicológicos y económicos por parte de una expareja; hasta perdí un juicio machista y durante mucho tiempo pensé que todo había sido culpa mía. Con la maternidad, lo estaba haciendo “todo bien” y aun así veía que algo no funcionaba: no estaba feliz como se suponía que debía estarlo, no llegaba a todo, no entendía por qué mi carrera profesional estaba tan estancada a pesar de todos mis esfuerzos. Contemplaba cómo pasaba casi veinticuatro horas al día cuidando de una criatura y que eso no estaba reconocido de ninguna manera ni por ninguna parte. En ese momento descubrí en redes algunas cuentas de madres que hablaban de feminismo, empecé a informarme y leer y, por fin, pude ponerles palabras a todas esas preguntas y frustraciones.


La maternidad me abrió los ojos al feminismo porque me hizo sufrir muchísimo; me sentí profundamente sola y absolutamente sobrepasada cuando nació mi primera hija, y eso me condujo a la fotografía.

Me encanta la manera en la que conseguís llevar a la fotografía conceptos vitales que tienen tantas aristas en el mundo de la maternidad o incluso llegan a convivir: protección y vulnerabilidad, pertenencia y soledad, naturaleza y miedo… y la luz en todas sus formas. Vuestros trabajos con la luz me fascinan.


Marta González

La fotografía es una herramienta increíble no solo para capturar todas esas cosas, sino para expresar, visibilizar y subvertir los relatos hegemónicos. Para utilizarla como una forma de habitar el mundo, para posicionarnos y hacer un hueco al resto de mujeres bajo nuestra mirada femenina y feminista, en un mundo dominado por el patriarcado y el adultocentrismo. No podemos cambiar la sociedad con nuestras fotografías como si fueran una varita mágica, pero al menos podemos utilizarlas para pensar otros modos y posicionar a la maternidad en el lugar que se merece, aunque solo sea en nuestras imágenes.


Anne-Laure Kesteman

La luz en la fotografía es una herramienta creativa muy potente. Cuando hay luz, también hay sombras; la maternidad está llena de luz y de sombras. Mis fotografías personales tienden a ser un poco oscuras y, al contrario, en mi trabajo comercial con madres suelo producir imágenes muy luminosas. Puede que sea una forma de realzar la grandeza de la maternidad.


Maternidad
Fotografía de Anne-Laure Kesteman

Documentar vuestra propia maternidad a través de autorretratos y escenas cotidianas implica una exposición profundamente política y personal. ¿Cómo negociáis la vulnerabilidad de mostraros desde un lugar tan honesto?


Marta González

Cuando mis hijos eran más pequeños los exponía mucho más. Era una forma de mostrar mi mirada en torno a la maternidad y la infancia, y eso me permitía conectar con mis clientas, porque podían ver la forma como entiendo yo esa relación y cómo la muestro al mundo. Sin embargo, conforme se han ido haciendo mayores y las políticas de las plataformas digitales han ido degenerando en algo con lo que estoy completamente en contra, he decidido no exponerlos más. Tienen derecho al anonimato y yo ya puedo mostrar mis trabajos sin necesidad de utilizar su imagen como un recurso publicitario.


Anne-Laure Kesteman

Es un tema muy delicado y, de hecho, uno sobre el que me cuestiono continuamente, y no tengo una respuesta exacta… Hago y comparto fotografías con mis hijas, pero en redes intento limitar lo personal; además intento mantener un espacio seguro en mis cuentas, tanto personal como profesional. Pero como artista considero esencial mostrar la maternidad real en un entorno que la romantiza y la idealiza. Abundan cuentas de madres perfectas, con casas impecables, bebés impecables y vidas de revista; frente a eso, necesito enseñar el caos y lo imperfecto de mi propia maternidad.


Abundan cuentas de madres perfectas, con casas impecables, bebés impecables y vidas de revista; frente a eso, necesito enseñar el caos y lo imperfecto de mi propia maternidad.

Habláis de una transformación en vuestra mirada fotográfica: de la búsqueda de la estética hacia la crudeza incómoda. ¿Qué lecturas feministas o experiencias concretas detonaron ese cambio artístico?


Marta González

Las lecturas feministas me precipitaron a hacer otro tipo de trabajos artísticos desde donde investigo y exploro el mundo con esa perspectiva. Hay muchas lecturas imprescindibles para mí: desde Ana de Miguel a María José Binetti, Gerda Lerner, Adrienne Rich, Carole Pateman, Silvia Federici, Marcela Lagarde, Nawal El Saadawi, Rita Segato o Diana Oliver. Indispensables todas.


Anne-Laure Kesteman

En mi caso, ese cambio se produjo durante la pandemia. Decidí documentar el confinamiento con un bebé de diez meses y una niña de tres años. A pesar de que vivimos en el campo y tener casa con jardín, seguir haciendo fotografías bonitas me resultó imposible. Todo era un caos; nos quedamos sin trabajo, sin ingresos y nuestro día a día solo giraba en torno a entretener y cuidar a nuestras hijas. Quería enseñar ese caos en mis fotografías. Después de la pandemia, ese cambio se trasladó naturalmente a mi trabajo comercial.


Gracias a vosotras conocí los proyectos Eye Mama Project y Érase una vez, que se enfrentan frontalmente y en crudo a la histórica male gaze. ¿Cómo definiríais la mama gaze y por qué creéis que es urgente construirla?


Marta González

Desde pequeñas nos inculcan una idealización y romanticismo para ser “buenas madres” y se oculta toda la precarización, opresión y desigualdad que hay tras la maternidad real. El proyecto “Érase una vez” subvierte esa narrativa patriarcal, indaga en el origen y persistencia del patriarcado como sistema de control sobre el cuerpo y la capacidad creadora de las mujeres, y en cómo este se perpetúa en las estructuras contemporáneas de trabajo, leyes y cuidados. La narrativa del proyecto parte del silencio y el sometimiento para llegar a la ira, la toma de conciencia y la necesidad de autonomía e independencia para la experiencia materna.


Anne-Laure Kesteman

Eye Mama Project es una historia contada en primera persona. Es una mirada honesta sobre la complejidad de la maternidad: esa mezcla de amor puro, agotamiento, felicidad, frustraciones y vulnerabilidad. Estamos viviendo un momento en la historia donde, por primera vez, somos las mujeres las que contamos el relato de la maternidad. Si echamos la mirada atrás, siempre fueron ellos los que lo hicieron, y si lo piensas, no tiene ningún sentido.


Fotografía de Marta González Marte
Fotografía de Marta González Marte

En vuestras sesiones con clientas rechazáis el retoque de cicatrices, piel o marcas del posparto. En una industria atravesada por filtros y exigencias estéticas, ¿qué significa para vosotras convertir el cuerpo materno real en un acto de resistencia visual?


Marta González

“El ángel del hogar” fue un concepto cultural y literario que definió el rol de la mujer en la época victoriana y el romanticismo. Hacer fotos a madres reales de hoy, sin artificios y con sus personalidades y particularidades, posiciona y visibiliza a las mujeres fuera de estereotipos, cánones estéticos y mandatos hegemónicos, y eso me aporta una paz en el alma difícil de explicar.


Anne-Laure Kesteman

En esta época de filtros y exigencias estéticas, donde es cada vez más difícil diferenciar imágenes reales de imágenes creadas por IA, para muchas la imperfección se está convirtiendo en una necesidad. Por fin, las madres podemos reconocernos en estas fotografías. Muchas han sufrido partos muy medicalizados y poco respetuosos, y ver una fotografía de una madre con una cicatriz en toda la barriga te hace sentir menos sola. Tengo madres que me piden hacerles fotografías de sus estrías, de sus pechos llenos de venas, de su cesárea, orgullosas de los cambios que ha generado la maternidad en sus cuerpos.


Maternidad
Fotografía de Marta González Marte

Vuestro trabajo no renuncia a la belleza, pero sí cuestiona quién ha definido históricamente qué cuerpos merecen ser vistos como bellos. ¿Cómo reinventáis la estética de la maternidad desde una perspectiva feminista?


Marta González

Mi fotografía es estética, busco la belleza. Lo que pretendo es capturar la relación maternofilial desde un imaginario propio donde la maternidad y la infancia son sagradas, dado que en la vida real desgraciadamente no es así.

No busco mostrar una idealización de la maternidad, sería incongruente con mi ideología, pero sí busco crear ese recuerdo que me hubiera gustado tener a mí, un lugar que me aporte seguridad y calidez fuera del autorrechazo, al que las madres se asomen con una mirada afectuosa que les provoque una sonrisa y las transporte de nuevo hacia la ternura y la vulnerabilidad de una etapa que pasa demasiado rápido. Decidí que no quería aproximarme a la fotografía de maternidad desde la reivindicación, aunque en el fondo creo que sí estoy reivindicando. Reivindico la suavidad y la ternura. La maternidad más real y cruda se la dejo a compañeras que trabajan estupendamente bien mostrando ese concepto. Creo que lo ideal para cualquier madre sería atesorar ambas perspectivas porque ambas forman parte de la ambivalencia de la experiencia.


Anne-Laure Kesteman

Intento mostrar los cuerpos de las madres tales como son, pero sin renunciar a cierta búsqueda de la belleza. A menudo las madres desaparecen de las fotos familiares por el cansancio o la falta de autoestima. En mis imágenes procuro que se sientan guapas siendo ellas mismas.


¿Cómo de importante es tejer redes de mujeres creadoras a través de asociaciones o colectivos? ¿Qué le diríais ahora mismo a la artista que trabaja sola y cree que no puede hacer nada para combatir el machismo del sector? ¿Qué le diríais a la artista que trabaja sola porque cree que la suma de personas en corporaciones de cualquier tipo es, al final, resta?


Marta González

Crear comunidad entre mujeres es primordial en un mundo hegemónico que es hostil a nosotras, no solo para artistas y creadoras, sino para todas las mujeres.

Puedo asegurar, a día de hoy, que mi trayectoria ha sido modificada e impulsada por ellas. Sin esa red de sostén y de apoyo no hubiese tomado las decisiones que han sido claves para estar aquí, ahora, ni para ser quien soy hoy.

El machismo del sector se combate desde la sororidad; juntas tenemos una fuerza descomunal, mientras que estando solas esa fuerza se diluye. Ampliar lazos y sinergias, dejar a un lado la envidia y la avaricia, y ayudar a otras, no solo hace del mundo un lugar mejor, sino que te enriquece como persona y tiende puentes que de otro modo serían inexistentes.


Anne-Laure Kesteman

Con el feminismo, más que nunca vemos la necesidad y la fuerza que puede tener tejer redes entre mujeres. El trabajo de artista o fotógrafa es un trabajo muy solitario, y eso puede resultar duro. Rodearse de otras mujeres fotógrafas a mí me ayudó a crecer, avanzar, aprender y no abandonar. Nuestro colectivo con (f) de fotógrafas nació hace cinco años desde la humildad, el respeto y la generosidad, y eso ha sido su éxito. Creo que todas podemos decir que, de una forma u otra, hemos crecido tanto a nivel profesional como personal.

Es algo que recomiendo a todas las fotógrafas y artistas.


Nuestro colectivo con (f) de fotógrafas nació hace cinco años desde la humildad, el respeto y la generosidad, y eso ha sido su éxito. Creo que todas podemos decir que, de una forma u otra, hemos crecido tanto a nivel profesional como personal. Es algo que recomiendo a todas las fotógrafas y artistas.

Qué porcentaje de mujeres expone en galerías, respecto al total, ¿qué porcentaje de madres? ¿Cuáles son las violencias más invisibles que enfrentan las fotógrafas madres dentro del sector cultural?


Marta González

El sector cultural ha sido históricamente dirigido por hombres, con lo cual, la participación femenina ha sido desproporcionadamente inferior, no solo por un tema de sexo, sino porque la mirada que tenemos es muy distinta y ha sido rechazada por la hegemonía cultural. Afortunadamente creo que eso está empezando a cambiar. Muchos hombres se están dando cuenta de lo dañino que es el patriarcado tanto para nosotras como para ellos, y eso hace que se alíen con nosotras, y poco a poco vamos ocupando más espacio (aunque aún es residual). No tengo el porcentaje de madres participantes en museos y galerías, pero debe de ser extremadamente bajo dado que la maternidad es un trabajo con dedicación plena, sin descanso, totalmente incompatible con la práctica artística. Para crear y vivir de ello no solo es necesario descansar mentalmente para que surjan ideas, sino que se necesita mucho tiempo para producir, difundir, presentar, viajar, etc. Actividades totalmente antagónicas con la crianza. Las madres creadoras no solo padecen la precariedad de la maternidad, sino que se les suma la precariedad del mundo artístico. Todas sabemos que en este país ambas cosas están profundamente maltratadas económicamente.

Ser madre artista sin una red de apoyo a la crianza y económica es del todo inviable, por lo que se pone de manifiesto no solo el machismo de las instituciones, sino también el clasismo del mundo del arte.


Anne-Laure Kesteman

Según distintos estudios, la representación femenina en galerías y museos es de entre el 30% y el 40%. No hay cifras oficiales, pero mujeres artistas y madres hay poquísimas. Además de ser un mundo dominado por hombres, las madres artistas no tienen ningún tipo de ayuda para conciliar cuidados y producción creativa. Recuerdo haber escuchado en una charla a un fotógrafo conocido, que es padre, decir que cuando empezaba un nuevo proyecto se obsesionaba muchísimo y podía estar ocho horas seguidas trabajando en él…

¿Dime qué madre podría dejar todo de lado durante ocho horas para poder centrarse en su producción creativa? Además, vemos cómo en muchos festivales, concursos y congresos de fotografía los jurados y ponentes siguen siendo mayoritariamente hombres.


Maternidad
Fotografía de Anne-Laure Kesteman

Hubo una época en la que me obsesioné con ver la ciudad desde el punto de vista de la infancia y la maternidad. Hay muy pocas cosas para que la infancia pueda ser autónoma en la ciudad; todo está fuera de su alcance, no hay asientos para ellas, todo es peligroso, no hay siquiera dispositivos de cuidado ciudadano para que puedan hacer trayectos sin riesgo a ser secuestrados. La ciudad para los menores es un peligro y no por sí misma, sino por nuestra manera de diseñarla. Son diseños antiinfancia. Pues observé que pasa exactamente así con las madres: asientos limitados, pasillos estrechos, muchos locales sin baños adecuados, cosificación de las lactantes y suma y sigue. ¿De todos estos obstáculos cuáles os llaman más la atención? ¿Cuáles os afectan más?


Marta González

Las ciudades son hostiles con todas las personas que no sean “hombres jóvenes normativos y capacitados”. A mí me llama mucho la atención que no haya baños públicos en las calles (debidamente cuidados y vigilados), porque ir al baño es una necesidad fisiológica esencial de los seres humanos. Cuando estás embarazada te prescriben que andes mucho, pero cuando el tamaño de tu útero comprime la vejiga y todos tus órganos internos, se hace muy difícil salir a andar sin verte en la obligación de entrar a algún local y tener que consumir algo forzosamente para poder aliviarte. Lo mismo ocurre con los trayectos escolares seguros, inexistentes en mi ciudad. Con no disponer de una zona de estacionamiento para poder dejar a los niños en la escuela y salir pitando a trabajar. Con el diseño de las escuelas, más cercanas a una cárcel que a un lugar donde la infancia quiera pasar el día entero. La arquitectura de las ciudades es androcéntrica, igual que la medicina.


Anne-Laure Kesteman

Este tema es algo muy preocupante y totalmente invisibilizado y callado. Me alegra que hables de ello. Estamos viendo poco a poco la desaparición de los espacios para los niños en todos los aspectos de la vida, cuando la infancia debería ser el centro de la sociedad y una responsabilidad colectiva, ya que representan el presente y el futuro de la humanidad. Pero la sociedad es cada vez más adultocentrista. Se aparta a los niños de hoteles, restaurantes, trenes y espacios públicos. Siempre pongo el ejemplo del colegio de mis hijas: pusieron un parque canino justo enfrente, pero no hay ningún parque infantil cerca a menos de diez o quince minutos andando.


Estamos viendo poco a poco la desaparición de los espacios para los niños en todos los aspectos de la vida, cuando la infancia debería ser el centro de la sociedad y una responsabilidad colectiva, ya que representan el presente y el futuro de la humanidad.

Si vuestras fotografías pudieran romper de una vez por todas una sola mentira patriarcal sobre la maternidad, ¿cuál elegiríais destruir?


Marta González

La maternidad no es instinto, no es el destino de toda mujer y no nos hace más válidas.


Anne-Laure Kesteman

Quizás destruiría el mito de la madre superheroína que puede con todo: parir sin gritar, criar, adelgazar, cuidarse, cuidar a los demás, trabajar, hacer deporte, sonreír, ser guapa, etc.

Para una madre, ese mito es nefasto: se nos responsabiliza de todo y minimiza nuestros sacrificios. Además, quienes no logran cumplir con ese ideal pueden sentirse culpables por no llegar.

Esta idea invisibiliza la necesidad de redes de apoyo. Las madres, igual que los niños, necesitamos una sociedad y políticas que nos arropen y nos protejan.

No tenemos superpoderes y no podemos con todo solas.


¿Te has quedado con ganas de más? Esto no acaba aquí.



Conoce los proyectos Érase una vez y Eye Mama Project


Y por supuesto, compartelo todo, para que sigamos encontrándonos y creciendo.



Maternidad

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