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6 falacias contra el abolicionismo de la prostitución · Vol. II

  • hace 1 día
  • 5 Min. de lectura

El debate sobre prostitución está lleno de ruido y, obviamente, no todo el ruido es argumento. Muchas de las ideas que circulan contra el abolicionismo no son más que falacias bien envueltas, repetidas hasta parecer sentido común.


Este segundo volumen sobre la temática, recoge otras seis falacias contra el abolicionismo de la prostitución y se desmontan desde una perspectiva feminista, material y crítica. Porque no todo vale en el debate, y mucho menos cuando lo que está en juego es la vida, la dignidad y los derechos de las mujeres.


“El abolicionismo es blanco, cisprivilegiado, colonial e imperialista”


Esta afirmación no es una falacia en sí misma, sino una proyección del discurso que desplaza el foco. En lugar de analizar la violencia del sistema prostitucional, sitúa el problema en quienes la denuncian.


El resultado es claro: se despolitiza la violencia y se convierte en un problema de identidad de quien habla. Pero aquí, los únicos cisprivilegiados coloniales imperialistas son los puteros, que violentan de manera brutal a mujeres empobrecidas de todo el mundo. El abolicionismo nombra esa violencia y la confronta. Y hacerlo no es colonialismo, es un asunto básico de derechos humanos.


Esto es un foro de puteros, mira que decolonial, inclusivo y antiracista es todo:


falacias contra el abolicionismo de la prostitución


“El abolicionismo genera precariedad mientras da trabajo a privilegiadas. Las trabajadoras sociales comen pan de coño


Esto es un red hearring como un día de fiesta: es como decir que el funcionariado del SEPE come pan de parado, o que las terapeutas ocupacionales comen pan de politoxicómano. La gente cobra por su trabajo. ¿Eso significa que saquen provecho de quienes acompañan? No.


Quienes sostienen este tipo de discursos ignoran deliberadamente a supervivientes, orgullosas de recuperar sus derechos sexoafectivos, su autonomía sexoafectiva, su seguridad y su salud. La activista y superviviente Amelia Tiganus suele relatar en sus ponencias lo duro que le resultó sacar autoconfianza para empezar una nueva vida. Lo hizo sola. ¿Cuántas mujeres podrían hacerlo si alguien las acompañara? La pregunta no es quién cobra por trabajar en igualdad. La pregunta es: ¿a quién incomoda que existan herramientas para salir de la prostitución?


“El abolicionismo usa informes de psicólogas. Todo mal, porque las psicólogas despersonalizan a las putas”


“Las psicólogas despersonalizan a las putas” es una afirmación de Georgina Orellano que ha corrido como la pólvora en forma de argumento. Acto seguido, y además en un contexto grabado, reaccionó con burla ante informes que documentan estrés postraumático en mujeres en prostitución, comparable al de veteranos de guerra. No se discuten los datos: se desacreditan. Y así se desplaza la atención desde la violencia documentada hacia quienes la señalan.


Son los puteros quienes despersonalizan a las mujeres en situación de prostitución, es el propio sistema prostitucional el que las despersonaliza (nos despersonaliza a todas las mujeres, de hecho). Las psicólogas y trabajadoras sociales no inventan esa violencia, ni mucho menos la ejercen: la documentan.


La afirmación “Las psicologas despersonalizan a las putas” desplaza la violencia del sistema hacia quien lo denuncia.


Estas son capturas de foro de puteros, mira qué trato más humano. Son las psicólogas las que despersonalizan:


falacias contra el abolicionismo de la prostitución


“El abolicionismo es feminismo blanco institucionalizado que recurre a la represión del Estado”


Este es un ad hominem (ad mullierem) indirecto y luego una falacia por ambigüedad, porque deja en el aire quien es el reprendido, da a entender que son las mujeres. Y nada más lejos de la realidad.


Los Estados Abolicionistas reprenden a los puteros, los persiguen y los sancionan. Paralelamente, ofrecen acompañamiento a las mujeres en situación de prostitución para que recuperen su autonomía sexoafectiva y su seguridad. No se las persigue a ellas, de ninguna de las maneras; se las entiende como víctimas de violencia machista y se las ayuda. 


Este planteamiento torticero forma parte del discurso de la doctora en ciencias políticas Florencia Brizuela González. Entiendo que información no le falta, así que no es que se equivoque: es que cambia el sujeto. Llama “represión” a sancionar a los puteros y borra quién ejerce la violencia. Cuando se borra quién ejerce la violencia, deja de parecer violencia. Y entonces el sistema queda intacto.


“El abolicionismo ignora que las violencias tienen que ver con el racismo, el capitalismo y el patriarcado”


Esta perla también es de la doctora en ciencias políticas Florencia Brizuela González. Esto es hombre de paja + desplazamiento del foco + falso dilema estructural. La pregunta no es si esas estructuras existen, sino dónde se materializan con mayor intensidad: ¿cómo es posible pasar por alto que una de las formas más representativas de violencia patriarcal y capitalista es el burdel?


La conceptualización de la prostitución como forma extrema de mercantilización humana es anterior al abolicionismo. Hasta allí llegaron Marx, Lukács, Marcuse, Bauman...  Florencia, lejos de ampliar el análisis: lo diluye. Invoca estructuras para no nombrar el sistema concreto donde esa violencia se organiza.


Rechazar la abolición de la prostitución, en nombre del feminismo, porque “la violencia en prostitución no tiene que ver con la prostitución, sino con el patriarcado, el racismo y el capitalismo” 

es como rechazar la abolición de la esclavitud, en nombre del antirracismo, porque “la violencia no tiene que ver con los esclavistas, sino con el racismo como sistema de opresión”, o rechazar el fin de la tauromaquia, en nombre del animalismo, porque “la violencia que sufre el toro no tiene que ver con la tauromaquia en sí, sino con la forma humana de entender el ocio”. A ver..


falacias contra el abolicionismo de la prostitución


“El abolicionismo no escucha a las putas” Y con esta ya cantamos Bingo en el juego de las falacias contra el abolicionismo


Falacia de composición: que no se dé altavoz a determinadas mujeres en situación de prostitución que niegan la violencia no significa que no se escuche a las mujeres en situación de prostitución. El abolicionismo nace para dar respuesta a la violencia brutal que se ejerce contra las mujeres en el sistema prostitucional, así, como resumen (el tema es más extenso). El abolicionismo se cimenta sobre teoría feminista, duro trabajo de campo de profesionales de la salud y testimonios igual de duros de cientos de supervivientes de la prostitución que forman parte activa del movimiento y, de hecho, lo representan. Así que sí, por supuesto que escucha a las mujeres en situación de prostitución. No es un altavoz, ni tiene por qué serlo, para personas que nieguen la violencia del sistema prostitucional, formen o no parte del mismo, de la misma manera que los movimientos obreros no son altavoz de trabajadores que dicen que descansamos demasiado y hay que volver a la jornada de 80 horas, sin vacaciones ni bajas. ¿Se entiende verdad? 


Hay Vol I, tanto en aquí como en @disi_dencias, en forma de carrusel


En el apartado de la web material de consulta, tienes webs de referencia para seguir profundizando acerca de la prostitución como violencia brutal contra las mujeres y del abolicionismo como forma de abordarla.


Además, te dejo por aquí estos enlaces:



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