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7 falacias sobre la regulación de la prostitución · Vol. II

  • hace 2 días
  • 4 Min. de lectura

El debate sobre la legalización y normalización del alquiler de mujeres para sexo está plagado de argumentos que se repiten como mantras y que, a fuerza de insistencia, parecen verdades incuestionables. Sin embargo, muchos de ellos no se sostienen ni lógica ni empíricamente.


En este segundo volumen recopilamos siete falacias habituales sobre la regulación de la prostitución, señalando qué tipo de falacia esconden y por qué no resisten un análisis crítico desde los derechos humanos y el feminismo.


¡Empezamos!


Cada cual hace con su cuerpo lo que quiere.

Efectivamente, y en la prostitución quien hace con tu cuerpo lo que quiere es el putero, maja, no tú. 

Al margen de lo obvio, aquí hay una falacia liberal de la falsa elección + individualismo metodológico. Resumiendo: la afirmación presupone que la prostitución es siempre una elección libre, autónoma y descontextualizada, ignorando las condiciones materiales que estructuran esa “decisión”: pobreza, migración forzada, violencia previa, racismo, desigualdad de género y ausencia de alternativas reales.

El consentimiento no existe en el vacío: cuando una de las partes paga y la otra necesita sobrevivir, necesita droga, ha normalizado la cosificación, etc... no hablamos de libertad, sino de asimetría de poder.

Amén de que una sociedad basada en valores mínimamente humanos ha de velar para que no se vulneren derechos en nombre del individualismo y “la libre voluntad”. No, nadie puede comprarte un riñón “por mucho que tú quieras” y nadie debería poder alquilarte para sexo.


Si se regula, podrán denunciar violaciones sin que la policía las juzgue porque “forma parte de su trabajo”.

Falacia de la promesa institucional + contradicción interna. Ojo aquí, porque esta afirmación es internamente absurda: si el acceso sexual está comprado, ¿cómo se delimita la violación? En sistemas regulados, la violencia se redefine como “incidencia laboral”, y la credibilidad de las mujeres disminuye, no aumenta. De hecho:

  • Se les exige probar límites previamente pactados

  • Se cuestiona si “entraba en el servicio”

  • Se normaliza la agresión como riesgo del oficio

La regulación no elimina el juicio moral: lo institucionaliza.


Si se regula, las trabajadoras sexuales podrán tener bajas laborales por riesgos como sífilis o gonorrea.

Falacia de normalización del daño + reducción al absurdo. Presentar enfermedades de transmisión sexual como “riesgos laborales” equivale a asumir que:

  • el daño es inevitable

  • el cuerpo femenino es una herramienta desgastable

  • la violencia se gestiona, no se evita.


Ningún trabajo del SXXI  requiere asumir infecciones como parte estructural del empleo. Es más, los protocolos de higiene y protección al respecto son cada vez más estrictos para que los contaminantes no dañen a las personas: guantes, mascarillas, EPIS, etc...


Este argumento no protege a las mujeres: naturaliza su daño y convierte la agresión masculina en coste productivo.


Si se regula, se acaba con el proxenetismo.

¡Claro! ¡Porque los proxenetas pasan a ser legalmente empresarios! 

En los países regulacionistas existen legalmente las figuras de intermediarios, gerentes y dueños de prostibulos, que a menudo cobran a las mujeres alquileres y porcentajes por cada vez que son explotadas. Además aumenta la demanda, lo que multiplica la trata para abastecer al mercado. No, no se acaba con el proxenetismo, se profesionaliza el proxenetismo


Todo el mundo trabaja por necesidad, que las prostitutas trabajen por necesidad no es razón para no regular.

De todas las falacias sobre la regulación de la prostitución, esta es una de las que más me sorprende. ¿En serio hay tanta gente que no cae en que esto es una falsa analogía del tamaño de La Giralda?

No toda forma de vida por necesidad es equivalente. La prostitución no es un trabajo, no  pone en alquiler fuerza de trabajo: alquila acceso sexual al cuerpo. Es esclavitud pura y dura, en la que las mujeres son productos puestos en alquiler por horas.

La diferencia es cualitativa, no moral:

  • no implica integridad física comparable

  • no exige disponibilidad sexual

  • no legitima el uso del cuerpo como mercancía

Compararla con un trabajo e insistir que lo es borra la violencia sexual como categoría específica.


Si se regula, habrá menos violaciones; si la prostitución no existiera, habría muchas más.

Falacia del miedo + justificación preventiva de la violencia.


Este argumento sostiene que los hombres necesitan violar y que la prostitución funciona como válvula de escape. Es profundamente misógino, ya que presenta la violencia masculina como inevitable y la convierte en un problema de gestión femenina. No hay evidencia de que la prostitución reduzca las violaciones. Sí la hay de que:

  • refuerza la idea de que el acceso sexual puede comprarse

  • nos deshumaniza a las mujeres

  • normaliza la coerción


Esta creencia, además, nos divide a las mujeres en dos categorías: “libres” y “violables por horas”. ¿Queremos eso?


Hay que regular para que las mujeres que quieren hacerlo tengan derechos.

Falacia del falso dilema + falacia del mal menor. 

¿Por qué? Se plantean solo dos opciones: regular vs dejar a las mujeres sin derechos. Esto oculta deliberadamente una tercera vía: abolir la prostitución garantizando derechos fuera del sistema prostitucional (vivienda, papeles, empleo, protección social).


Además, confunde derechos “laborales”, dentro de una realidad de explotaciónhumana en el que las personas se alquilan, con derechos humanos (contrarios a esa realidad, obviamente). Regular no amplía derechos, al revés: institucionaliza una forma de violencia sexual y la legitima como trabajo (aquí los proxenetas se convierten legalmente en “empresarios” y los hombres que alquilan mujeres pasan a ser “clientes” aceptados socialmente como tales). Además, en los países regulacionistas, la mayoría de mujeres siguen fuera del sistema. Estado reguilacionista protege al mercado sexual, no a las mujeres.


Recuerda que tienes recursos para seguir formándote en nuestra sección Material de Consulta. En el Vol I también tienes webs de referencia. Además, el contenido también se ha publicado en la cuenta de Instagram, en forma de Carrusel, para que puedas compartirlo de manera práctica para ti :)


falacias sobre la regulación de la prostitución

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