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7 Falacias sobre el porno y su legitimización

¡Aquí tienes nuevo post para guardar y hacer copia y pega de respuestas porque las falacias sobre el porno son siempre las mismas!


Por más que trascurra el tiempo aquellos "es ficción", "ellas saben a lo que van" o "es como jugar a videojuegos, que también se creía que volvían violentos a los niños"... perviven como si no los hubiéramos refutado ya mil veces.


Como siembre, en este post encontrarás explicación sobre cada falacia y contraargumento.



¡Al lío!


Empezamos con la falsa analogía de confianza “el p0rn0 es ficción", que es la reina de las falacias sobre el porno:

Falacia de falsa analogía o falacia de equívoco moral (apelación a la ficción). Aquí se intenta equiparar el p0r-n0 con una película de acción o de fantasía, para restarle responsabilidad ética o social:

“No pasa nada si es violento o sexista, porque es ficción.” El problema es que el p0rn0 es una práctica filmada con personas reales (que pueden estar siendo explotadas o coaccionadas). Y además, moldea la percepción del sexo, el cuerpo y las relaciones; no es un producto de consumo neutral como un videojuego o una novela. Usar “es ficción” como defensa trata de equiparar cosas que no son comparables en naturaleza ni en consecuencias..


Seguimos con el discurso de la ficción, en la mítica frase “los videojuegos no hacen a las personas más violentas, el p0r-n0 tampoco.”

Esta frase junta falacia de la falsa equivalencia, negación del daño y generalización apresurada.  En primer lugar, en los videojuegos se representa violencia ficticia entre personajes virtuales, mientras que el p0rn0 reproduce actos sexuales con personas reales y con implicaciones directas en cómo se conciben el deseo, el consentimiento y el cuerpo. Por tanto, no se puede usar la supuesta inocuidad de los videojuegos como “prueba” de que el p0rn0 tampoco tiene consecuencias. Además, niega el impacto del p0r-n0 con base en un ejemplo que nada tiene que ver con su dinámica social o psicológica. Y como guinda, toma una creencia general (“los videojuegos no vuelven violentas a las personas”) y la aplica sin matices a otro ámbito totalmente distinto.


Esta es una variante del discurso de los videojuegos pero poniendo el foco en “la gente”, que tampoco puede faltar en ningún recopilatorio de falacias sobre el porno: “Lo malo no es el porno, sino la gente, que no sabe disfrutarlo como un espectáculo y se lo toma de manera literal.”

Entender como “espectáculo” el maltrato a mujeres a las que se las patea, escupe, amordaza, estrangula... es como poco inquietante. En cualquier caso, aquí tenemos falacia de la causa falsa, que traslada el problema de una industria a la mala interpretación de los espectadores.  Supone que el porno es neutro y que solo el mal uso lo vuelve dañino, lo cual es falso: la violencia simbólica y real grabada está en el p0r-n0 como fenómeno cultural y producto, no solo en la recepción. Es como decir “lo malo no son los mensajes racistas, sino la gente que los entiende mal”. Invisibiliza la intencionalidad del producto: el porno está diseñado para excitar a través de la dominación y la desigualdad, no para “interpretarse artísticamente”.


Cuando pasamos la frontera de la ficción como defensa, llega el “Ellas lo hacen porque quieren.”

Aquí se unen falacia del falso consentimiento / voluntarismo ingenuo, falacia de causa simplista y falacia del daño inexistente. En primer lugar, se supone que el consentimiento formal equivale a libertad real, ignorando factores estructurales como la coerción económica, la desigualdad de género o el romanticismo de la cosificación.  Es decir, confunde “consentir” con “elegir libremente”. Además, reduce un fenómeno complejo (la participación en la industria porno) a una sola causa (“porque quieren”), eliminando cualquier contexto social, económico o de poder. Por último, la afirmación pretende borrar o expiar cualquier posibilidad de violencia, abuso o trauma, trasladando toda la responsabilidad a las mujeres.


Si no entramos en el terreno “es ficción”, puede que nos espere una falacia peor: “El p0r-n0 no tiene nada de malo porque el sexo es parte de la naturaleza humana.”

Falacia naturalista (también conocida como falacia de apelación a la naturaleza), estrella de las falacias sobre el porno por la manera en la que llega a hacernos creer que el problema está en nuestra cabeza, pero no señora: el sexo es una conducta biológica y social que forma parte de la reproducción y la vinculación afectiva humana, mientras que el p0r-n0 es un fenómeno cultural que, de hecho, desnaturaliza el sexo, convirtiéndolo en un elemento de consumo y en una forma de cosificación, sometimiento y violencia. Lejos de ser “natural”, el p0r-n0 moldea la percepción del sexo, el cuerpo y las relaciones, alejándolo de todo vínculo con la naturaleza, para convertirlo en un producto comercial y de relaciones de poder.


Vamos con otra joya de las falacias sobre el porno, el adhominem de confianza (admullier, en este caso): “Las que criticáis el p0r-n0 sois unas puritanas.”

Admullier circunstancial de manual: obviamente no somos puritanas, pero es que, aunque así fuera, esto no invalida el argumento sobre el impacto del porno. La apelación al puritanismo, además, busca minimizar las críticas a la industria, atribuyéndolas a un supuesta moral conservadora (“puritanismo”), ignorando la dimensión ética y social. Por último, invisibiliza convenientemente la perspectiva feminista que analiza la cosificación de cuerpos, la mercantilización del sexo y del consentimiento, y la violencia simbólica y real dentro de la industria. Usar “puritana” como etiqueta es una forma de silenciar debates legítimos que, para colmo, parten de un movimiento sociopolítico esencialmente antirreligioso, que es el feminismo. 


Por supuesto, no puede faltar la apelación al p0r-n0 feminista y tal... “No todo el p0r-n0 es malo, existe el p0r-n0 feminista.”

Falacia de generalización apresurada inversa (o de excepción). Intenta refutar una crítica estructural, apelando a un caso minoritario o particular, sin demostrar que ese caso cambie la naturaleza general del fenómeno. Esto es: el p0rn0 es un fenómeno inherentemente violento con las mujeres que degrada al percepción del sexo. Las excepciones del “p0r-n0 feminista” no contradicen el fenómeno, solo lo matizan. Es como afirmar que las gallinas no se explotan para la consecución de huevos porque existen “huevos ecológicos”. Yendo un poco más allá, da igual lo “feminista” que pueda ser el argumento de una película p0r-n0. Al final su propia base, su existencia misma, promociona la mercantilización del consentimiento: esas mujeres siguen estando allí porque les pagan, no porque “quieran”. No es sexo natural ni respeta los derechos sexuales de las personas, en el momento en el que se disocia consentimiento y deseo.


Tienes interesantes recursos para seguir formándote en nuestra sección Material de Consulta. Igualmente, añadimos aquí webs de interés que te servirán para rebatir estas y otras falacias sobre el abolicionismo de la prostitución:






Además, hemos publicado este post en nuestra cuenta de Instagram, en forma de Carrusel, para que puedas compartirlo de manera práctica para ti :)



Falacias-sobre_el_porno
En la imagen: Virginia Despentes y Preciado, personas públicas vinculadas a la teoría feminista que defienden el porno, y Torbe, productor de porno.


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